Entrevista a Aníbal Romero
“No basta con una unión de cogollos para ganar la Asamblea Nacional”
Mary León Rodríguez
Miércoles, 31 de marzo de 2010
Aníbal Romero es profesor de Teoría Política,y, sin embargo, es práctica y más práctica lo que les encomienda a los partidos de oposición. Advierte que de esa tarea, y de otras no menos urgentes, depende que las fuerzas alternas al chavismo logren pasar la materia electoral que han arrastrado durante más de una década de gobierno revolucionario.
-¿Qué se juega el 26 de septiembre?
-Me resulta cada vez más difícil emprender una exploración de futurología, porque son tantas las variables en juego, y que pueden cambiar el panorama, que me parece aventurado abordar este tipo de preguntas tan puntuales sobre lo que nos depara el porvenir con esas elecciones.
- Pero a la luz del presente, ¿qué tan trascendentales son las próximas elecciones de la Asamblea Nacional?
- ¿Cuántas elecciones hemos tenido en esta revolución bolivariana? Muchas. A mí lo que me parece importante es destacar las tendencias profundas, no los eventos coyunturales.
Síntomas nacionales
- ¿Qué observa hoy?
- En primer lugar observo un deterioro general del país: en lo económico, en lo social, en lo político y en lo ético. En segundo orden aprecio un tímido, pero muy tímido, aumento en la credibilidad de la oposición como alternativa presunta. Y en tercer término veo una erosión en la posición internacional del régimen. Lo que harán las elecciones de septiembre, si tienen lugar, será profundizar o revertir algunas de esas tendencias de fondo.
-¿De qué manera?
- Si el gobierno queda bien, o mejor de lo que se espera (cosa que no pronostico, pero tampoco descarto) esa primera tendencia se detendría. El chavismo tomaría una bocanada importante de oxígeno. Y si la oposición lo hace bien, ese proceso tímido de aumento de su credibilidad se acentuaría. Pero más allá de eso ¿qué podemos decir? El problema no es Hugo Chávez. Él es una cantidad conocida. El gran problema deriva de la falta de unidad, de mensaje y de confiabilidad de la oposición. Lamento decirlo, pero es así. Por eso es que aumentan los “ni-ni” y se percibe la posibilidad de una gran abstención en septiembre.
- En una reciente entrevista, cuando el periodista le planteó la posibilidad de que la oposición le arrebate al chavismo los dos tercios del parlamento, usted le respondió advirtiéndole que la ingenuidad no es una de sus virtudes. ¿Es demasiado ingenuo apostarle al triunfo opositor el 26/S?
- Yo no diría que es ingenuo pensarlo. Diría que es excesivamente optimista, dadas las circunstancias actuales, que podrían cambiar. Visto en perspectiva: el país está, aparentemente, al borde de un colapso eléctrico; además sufre la inflación más alta de América Latina y una persistente escasez de bienes y servicios. Con todo esto, la evaluación que hace el público de la gestión de gobierno es severamente desfavorable. Y a pesar de todo no descarto que el chavismo pueda ganar la AN. Porque a pesar de que en otro contexto con esa situación se podría calcular una derrota segura, aquí esa derrota no parece tan segura. ¿Por qué? Porque la oposición todavía no se constituye como una alternativa lo suficientemente creíble. Ve las encuestas: la mitad del país te dice que es “ni-ni” o que se va a abstener. Chávez baja pero la oposición no sube. ¿Quién sube? La abstención y los “ni-ni”.
- ¿Tendrá sentido la lucha opositora a partir del 27 de septiembre en caso de que el chavismo preserve sus dos tercios en el parlamento?
-Claro que sí. La vida no termina el 26 de septiembre. Los países no se acaban. Hemos estado haciéndonos la misma pregunta durante once años. Cada vez que hay una elección nos preguntamos: ¿Esto se va a acabar? ¿Terminará la lucha democrática? Lo importante es saber si seremos capaces de tener un aprendizaje creativo que hasta ahora no ha ocurrido. ¿Cómo es posible que la oposición todavía no haya sido capaz de unirse? Es que no tenemos una verdadera concepción del peligro que nos amenaza, porque si lo creyésemos de verdad verdad, actuaríamos de otra manera.
Opositores útiles
- ¿A qué atribuye esa falta de conciencia opositora?
-Estoy convencido de que este régimen tiene un impulso totalitario, a pesar del cual no ha logrado imponer el modelo cubano. Ahora, si lo dejamos, puede avanzar bastante en ese camino. ¿Y cuál es la forma de ayudar al gobierno? Tú la ves: las peleas, las rencillas, las pequeñeces, las mezquindades, la asfixia a los liderazgos emergentes. Están actuando con una gran miopía, todavía.
- Usted ha lanzado una advertencia muy inquietante. Ha dicho: “Todos los indicios sugieren que Chávez no permitirá cambios en el poder por medios pacíficos”. ¿Es inevitable la violencia?
- No creo en la inevitabilidad histórica. Mi punto es afirmar siempre que no sabemos lo que va a pasar. Lo que sí sabemos, a ciencia cierta, es qué debemos hacer: seguir luchando. Los indicios sugieren que Chávez no quiere dejar el poder por medios democráticos. Eso está muy claro.
- Dando por hecho que la llamada Mesa de la Unidad Democrática (MUD) logre presentar candidaturas unitarias, ¿cree que eso sería suficiente para que la oposición alcance la mayoría en la AN?
- Hasta el momento no. Están equivocados quienes lo crean. Se necesita mucho más. Hay que incorporar, de una manera verdaderamente plural, amplia, al conjunto de aspirantes, más allá de las organizaciones políticas. Y plantearse con seriedad la posibilidad de hacer primarias, muchas más de las que ya se dispusieron. Con esto ya estamos llegando tarde. Ha predominado el cogollismo. Les están creando obstáculos a personas como María Corina Machado (aspirante por el circuito 2 del estado Miranda), que es una lideresa con un mensaje y un rostro fresco. Sabotean, obstaculizan. No basta con una unión de cogollos para ganar la AN.
- ¿Qué más hace falta?
-Es necesario un mensaje creíble, que impacte a la gente, con una alternativa confiable frente a Chávez. Eso no está ocurriendo, lo lamento. Los rostros que más aparecen en la oposición siguen siendo del pasado. Siguen siendo percibidos como el pasado por el grueso del electorado, sobre todo por los sectores populares. En eso no hay que engañarse.
- ¿Usted se cuenta entre quienes cuestionan el hecho de que sean los partidos (que de acuerdo con estudios de opinión no representan ni a 15% del electorado) los que, una vez más, se hayan apropiado de la facultad exclusiva de administrar las candidaturas no chavistas a la Asamblea?
-Totalmente. Los partidos, sus dirigentes, parecieran creer que están en una clase de teoría política. Esto no es teoría, esto es práctica política. Teóricamente, los partidos son las instituciones llamadas a articular, a agregar intereses, a presentar candidaturas, proyectos y mensajes. Muy bien, pero los partidos tienen que ganarse ese derecho. Si representan 10% o 15% igual es muy poco. Tienen que entender que no es cuestión de decretar que ellos son los llamados a decidir las candidaturas; es cuestión de ganarse ese derecho. ¿Cómo? Mediante el trabajo y la convicción del electorado.
- Cada vez que tienen oportunidad, los dirigentes de las organizaciones políticas de oposición dicen que buena parte del “fenómeno Chávez” es atribuible, justamente, a la matriz de cuestionamiento a los partidos. Resienten amargamente el discurso antipartido.
-Eso es absurdo. Este discurso no es antipartido. ¡Es pro partido! Les estamos diciendo: trabajen, convenzan, deseamos que tengan éxito, pero por favor, vean la realidad. La manera de hacerlo es abrir sus puertas, convocar ampliamente, no encerrarse a repartirse las candidaturas, y el país, en función de un derecho teórico. Esto es práctica política. Aquí estamos ante una realidad, no estamos ante un ideal. Yo estaría feliz de que los partidos volvieran a ser lo que una vez fueron; pero eso no se decreta, eso se conquista. Y obviamente no lo han logrado.
- ¿Está de acuerdo con las candidaturas de los presos políticos?
- Respeto y aprecio el coraje de los presos políticos. Lamento la injusticia que se ha cernido sobre ellos, pero a la vez pienso que no deben ser postulados a la Asamblea. Los candidatos deben estar en la calle, utilizando los espacios de libertad que quedan para, no sólo liberar a los presos políticos, sino también a toda Venezuela.
-¿Y las candidaturas de líderes estudiantiles?
-Insisto: las candidaturas tienen que ganarse en el terreno de la política real. Deben ser una conquista, no un derecho adquirido. Nos empeñamos en colocar las carretas delante de los bueyes. Estamos perdidos en cuanto a las exigencias de la lucha política real. Por eso es que Chávez nos derrota una y otra vez.
Oportunidad ¿perdida?
- El analista Agustín Blanco Muñoz habla de “las oposiciones”...
-Tiene razón. La fragmentación todavía es muy grande. Los chilenos, frente a (Augusto) Pinochet, ejecutor de una dictadura cruel y sin atenuantes, tardaron 17 años en unirse. Frente a esta gelatina confusa de opresión y rebelión que es la revolución bolivariana, la oposición no ha sido capaz de constituirse todavía como una fuerza lo suficientemente cohesiva para suscitar el apoyo de la mayoría. ¿Qué hay hoy en Venezuela? 25% de chavismo, 25% de oposición y 50% de “ni una cosa ni la otra, sino todo lo contrario”. Esto es muestra de un gran fracaso de la oposición, porque Chávez ya cumplió su papel destructivo y arrojó a un montón de gente. El grueso, que son los sectores populares, no se ha venido a nuestro lado.
-¿Cree que la oposición pueda virar a tiempo?
- No es imposible.
-¿ Avista a algún oponente que pueda reunir la fuerza necesaria para ganarle la pelea política a Chávez?
- Los veo, son jóvenes, pero no los voy a mencionar para no quemarlos. Sólo te digo que no son las figuras del pasado.
- ¿Los ve en la Mesa de la Unidad Democrática?
- No, allí no los veo.